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06 abril, 2024

Tozal de levante, vía Amanecer 6b/A2, 310m.

 6 de abril de 2024

Tozal de levante, Vía Amanecer.

Tras el exitoso viaje a Marruecos, nos hemos venido arriba, y mientras viajamos de regreso a casa el domingo anterior, José Manuel y yo, comentamos de quedar para escalar el próximo fin de semana. Como se nos ha dado tan bien en el Todra, nos planteamos hacer la Amanecer en el Tozal de Levante. Ambos la tenemos pendiente y en lista de proyectos desde hace mucho tiempo.

Pasamos la semana de vuelta a la rutina cotidiana, con algunas secuelas de estos días fanáticos, además de brillo renovado en los ojos, dolores varios en diversas articulaciones que no acaban de desaparecen y mantienen la sensación de carga, sobre todo en brazos y dedos.

El viernes, ya, más relajados, contactamos, aunque ya no tan efusivos, y más bien, bajo la presión de un “cagón el último”, mantenemos la propuesta ir al Tozal de Levante, para hacer la vía “Amanecer”, y así quedamos para el día siguiente.

A las 8:30 estamos en el aparcamiento del Ponoig. Está bastante vacío,  escalando sólo llegamos a ver a 2 cordadas en la vía “Cocidito”. Llegando al Tozal, vemos otra cordada en la vía de “los Gómez”, una pareja que acaban de iniciar el 3er largo de esta vía. Llegamos a pie de vía pasadas las 9, mientras vamos intentando reconocer las diversas vías trazadas en esta imponente pared. No llevamos prisa, nos tomamos nuestro tiempo, preparando cuerdas, material, … mirando a la pareja que están haciendo ahora el 1er largo de artificial, …. Hace mucho calor, el ambiente está saturado de humedad, una calina espesa que apenas deja ver las montañas de alrededor, el sol “pica” con brumoso agobio, no corre ni una pizca de aire. Antes de empezar ya estamos empapados en sudor, la boca pastosa antes de empezar a escalar, y pinta que será la tónica del día, y no motiva nada. Nos animamos hablando de los días pasados con la boca crujiente de arena y los labios cuarteados por el seco viento en el Todra, como diciendo: -venga, si esto no es “ná”. Llevamos 2 litros de agua y aquí vemos el mar, que por lo menos refresca la vista.

 



Vía Amanecer, 6b+/A2, 310m.

1er y 2º largo, 4º y 6a/A2e, Total 50m.


Empieza José Manuel. En el inicio hay una “A” picada, por donde comienzan la Amanecer y Los Gómez, es una vira que forma una grada fácil hasta su borde 25 metros más arriba. El siguiente muro ya empieza con un tramo desplomado con abundantes chorreras en su base, y mantiene su verticalidad otros 30 – 40 metros.

Unos cordinos más que floridos, hasta con el alma despeluchada, indican el siguiente tramo. Para llegar a ellos, ya hay que ponerse serio y empezar a escalar fino, pisando el cruiente coralillo y con algunas pequeñas y romas ñapas para llegar al primer puente de roca.

José Manuel, va reforzando los pasos, metiendo seguros donde buenamente puede, los cordinos no ofrecen ninguna garantía de aguantar, José Manuel, se lo toma con filosofía, haciendo cálculo del peso soportado por hilo elevado a la potencia partido por el filo del canto más los crujidos del resto y sin comas, hasta que llega al primer bolt y suelta el aire, ya sin saliva, ¡¡¡buffff, como esté todo así!!!

Continúa por el muro, ya con algún seguro bueno por debajo, más tranquilo, aunque con seguros intermedios que además de distantes, algunos siguen dando mucha risa de esa que te deja los ojos extraviados, los clavos y buriles (tornillos remachados) en su mayoría, están fusionados en la roca por el óxido, por suerte, algún seguro hay bueno de cuando se restauró esta vía en el 2005.

Llevamos una antena, que en algún caso viene bien para llegar al siguiente seguro sin tener que forzar bastante más allá del límite de carga de donde estamos colgados, y evitarnos así una traca de sustos. Damos por hecho que alguno de ellos nos petará, y la antena será imprescindible si queremos salir por arriba. En esta tesitura, llega a la reunión, cómoda y equipada con bolts.

Cuando subo yo, paro y añado un nuevo cordino al que está peor, tampoco llevamos muchos para cambiarlos todos, no lo habíamos pensado, si no, habríamos traído trozos para renovar todo lo que pudiésemos.

Le tiro al artificial en A0, de vez en cuando cojo algo de la roca para poder llegar a la siguiente cinta, pero al final paso sin sacar los estribos.

Mientras, en los Gómez, la chica ya casi ha acabado el tramo de la gatera:

2º y 3er largo, 6a y 6b+/A0, Total 50m.



Continúo yo, saliendo hacia la izquierda, veo algún cordino del mismo palo que los demás, algún clavito fusionado disimulado en la placa de coliflores por la que voy navegando. Resulta bastante evidente, ya que veo los cordinos del siguiente largo, pero en la placa, hay que navegar buscando lo que no sea más de 6a/, es más fácil embarcarse de lo que parece.

Llego a una repisa que secciona horizontalmente la continuidad de la lisa placa de coles, me salto la reunión y sigo subiendo hacia una gruesa y medio seca sabina. Encima empieza otra sección de muro bastante desplomado, aquí sobre un contrafuerte de adosadas y volanderas lajas a las que me dirijo por su izquierda, empezando con un desplome de buenos cantos hasta el 2º clavo, después cantos muy pequeños, planos que hay que leer muy bien para poder moverse. El siguiente paso da mucha impresión, con el chicleo de la cuerda parece que voy a acabar pinchado en las gruesas y secas ramas de la sabina que tengo debajo, al final acero y me cuelgo en un oxidado tornillo remachado, disimulando para que no se de cuenta. Cuando chapo el bolt que tengo encima me vuelvo a colgar y recobro el pulso normal antes de seguir, por la fisura de la sonora y cuarteada laja adosada, hasta que llego a la siguiente reunión, bajo el primer gran techo.

Apenas puedo gritar, “¡geunón!”, con el calor sofocante tengo la boca como un estropajo, sin saliva, apenas puedo hablar y mucho menos pronunciar las consonantes.

Cuando llega José Manuel, bebemos agua apurando casi la mitad del suministro, cambiamos impresiones, está claro que aquí si te caes, a no ser que tengas algo “nuevo” por debajo o hayas colocado una pieza decente, el saque va a ser astral y meteórico.

4º largo, A2-6a, 30m.



Empieza el baile de los cisnes, o de los gorilas, según se mire. José Manuel, saca los columpios y va subiendo entre animosos comentarios, - ¡este está que peta!, …, - ¡ostras, este también!. Donde puede, mete alguna cosa, para acortar los pasos. Los clavos y tornillos remachados están como los anteriores o peor, es cuestión de lotería el que salte alguno al mínimo movimiento sobre el mismo., Algún bolt por el camino tranquiliza y da pie a bromas y posturitas pro para la foto. Al final se lleva el estribo detrás y cuando se quiere dar cuenta, ya está tirando en libre los últimos metros tras haber pasado casi todo el techo en A0.

A la salida del techo lo pierdo de vista, aunque lo oigo de vez en cuando, cada vez más inteligible, haciendo alguna graciosa observación. Hasta que tras un ratito de pausa, lo oigo balbucear algo así como: -“¡gunón!”.

Después subo yo, tirando de brazo paso los primeros seguros antes del techo, me veo bien y sigo la marcheta, tocando algún canto y tirando de brazo paso el techo en A0.

5º largo, A2-6b, 40m.



Sigo yo, haciendo una aérea y fácil travesía a la derecha hasta acabar esta gran vira, donde está la cómoda reunión, y que continua casi toda la pared a la izquierda, conectando en un volado e impresionante balcón, la mayoría de vías que surcan el centro de este desplomado paredón.

Los seguros de la travesía, son puentes de roca con cordinos despeluchados, no paro a reforzar, aunque veo puntos donde se podría poner algún buen seguro flotante, llego al primer tornillo con chapa, con un paso muy aéreo para salir a la derecha del final de la vira.

A partir de aquí, sigo en A0, con calma y tomándomelo con tranquilidad, voy alcanzando los seguros a brazadas, y donde no llego, apuro lo que puedo y con la antena chapo alguno, aunque la antena se ha partido por la mitad y se ha reducido mucho su alcance, casi al de una tramposa.

Al final del gran desplome, sale a una placa, aquí los seguros fijos distan bastante. Continúo con varios gancheos en gotas de agua, uno de ellos es tan bueno que dejo la uña encajada como seguro de protección.

Por arriba, la placa se planta más y desploma de nuevo, hay que ir alternando pasos en libre bastante finos con A0 por lo menos para recobrar el aliento. Los pasos finales ya salen en libre bastante duro, asegurado con puentes de roca con algún cordino renovado y algún micro, y los últimos metros ya en placa fácil hasta una buena repisa donde está la reunión. Desde aquí, casi podemos ver el final de la pared, aun quedan zonas muy verticales y ligeramente desplomadas, pero prácticamente ya estamos fuera del meollo.

6º largo, 6b, 25m.


Sigue José Manuel, saliendo a la izquierda, hacia un puente roca que acaba dejándose por debajo para salir recto hacia un clavo en medio de una fina placa. Por encima ve otro clavo, luego un podrido cordinito con el nudo empotrado en una grieta. José mete algunas piezas donde puede, y va resolviendo estos finos pasos. Arriba localiza un puente de roca con podrido cordino y alambre, sobre este se concentra el paso más duro de este largo, hay que leer muy bien la roca y localizar un buen canto a la derecha para salir de esta lisa placa con los pies prácticamente en adherencia. Luego sigue unos pocos metros a otra cómoda reunión en repisa.

7º largo, 6b, 40m.







Por encima de nosotros, tenemos una fisura semi-ciega con 2 clavos muy distantes, invita a seguir por ahí, pero tras consultar el croquis, vemos que este tramo es de otra vía y la nuestra sale a derecha totalmente en travesía.

Sigo yo, en travesía a la derecha, paso un seudo diedro bajo la fisura de los clavos y entro a la vertical placa de la derecha. Localizo un bolt muy alto y tras pasarlo, vuelvo a localizar un clavo en diagonal a la derecha. Con pasos muy finos de placa sobre regletas de concreciones de pedernal y gotas de agua, llego al clavo, y vuelvo a localizar otro clavo totalmente en travesía a derecha. Sigo en la misma tesitura, de pasos muy finos de placa que hay que ir leyendo muy bien para no complicarse la vida.

Paso el clavo, y sigo por lo más evidente en diagonal a derecha hasta que la placa desploma ligeramente, localizo un alambre que sobresale de un agujero, lo chapo y sigo a la derecha, intuyo canto arriba, pero para llegar tengo un paso que me implica un dinámico y sobre un alambre no tengo muchas ganas de volar. Retrocedo y sobre el alambre puedo meter un totem negro, pero acabo frito en el forcejeo y acabo colgado del alambre con los dedos muy doloridos de tanta ñapa. Mientras descansaba colgado del alambre, evitando mirar este, he visto una concreción clave para puntear y salir de aquí, tomo aire y repito el paso de salida de la placa, llegando al canto, que efectivamente, es muy bueno. Este tramo de pared está lleno de vetas horizontales y concreciones de pedernal, de las que hay que cogerse para progresar. De aquí en adelante, sigue la placa aun vertical pero con más canto, hasta que empieza a tumbarse poco antes de llegar a la vira final bajo el último desplomado muro naranja, donde está la reunión, con un bolt y un puente de roca.

Cuando sube José Manuel cambiamos impresiones, nos ha parecido este último largo tan duro como el anterior y opinamos que ambos son 6b.

Ya tenemos los brazos y los pies para el arrastre.

Ensamble andando por la vira del vivac del fuego 20m.

8º largo, 5+, 55m.


Sigue José Manuel por la vira, hacia la izquierda, cuando agota esta, sube en diagonal por un muro de muy buenos cantos, cuando ya ha puesto varios seguros buenos, yo me aproximo hasta el final de la vira y monto reunión en un buen puente de roca.

José Manuel, llega a una reunión de puentes de roca y decide continuar para arriba por un muro vertical de grandes y abundante canto, por arriba localiza un clavo. La roca es como un lapiaz vertical de afilados bordes y muchos agujeros horizontales, escalada de placer convertida en tortura por el dolor de pies. Mientras sube, aun se lleva un susto de última hora, se le rompe una de estas afiladas lajas y al vuelo logra cogerse sin llegar a caer.

 Cuando empiezo a subir yo, una cuerda se introduce en una laja, no puedo seguir por lo fácil, y sacarla ya no puedo por que está tensa, grito a José manuel pero no me oye, empiezo a prepararme para desatarme la cuerda enganchada, sin dejar de gritar para que me de cuerda verde, con tal de no tener que subir por el desplomado muro, aunque se ve canto, tengo los dedos de las manos y de los pies que casi prefiero subir en adherencia que apoyar las puntas. Al poco noto que afloja la tensión y puedo recuperar cuerda, vuelvo un par de pasos hacia la derecha y consigo desenganchar la cuerda.

Una vez arriba, nos bebemos el último trago de agua que reservábamos, aunque ahora está medio nublado y hace mejor temperatura, durante la escalada el calor y la sed, han sido un suplicio, hemos acabado deshidratados, el cuerpo se nos ha puesto en modo bar. Nos ponemos las zapatillas por fin, para nuestros doloridos pies, coincidimos en que nos deben haber crecido las uñas desde el anterior fin de semana pues tanto dolor no es normal, entonces, no padecimos ni un ápice en comparación con la tortura de los últimos metros de la escalada de hoy.

Tras recoger cuerdas, cruzamos en diagonal para bajar la ladera hasta el barranco entre el Tozal y la Torre de Enmedio, para localizar los rápeles de descenso a pie de pared, donde hemos dejado una mochila.

Localizamos el primer rápel a la izquierda del barranco mirando al valle, este es de unos 15- 20 metros hasta una primera gran repisa, donde en su extremo izquierdo (mirando al valle), ya en pared, se localiza el siguiente rápel de 60 metros apurados hasta el suelo.

Recogemos cuerdas, vamos por las mochilas, muy cansados, la boca hecha una pasta, aun así, bajo los efectos de la adrenalina y con la consiguiente boba expresión de felicidad, bajamos sin para de hablar de futuros proyectos, cerveza, escaladas, más cerveza, otra vez cerveza y así hasta que llegamos al coche y nos vamos al “ensueño” a beber cerveza y tomarnos un buen refrigerio para restablecer las lorzas que hoy se nos han quedado en apenas una riñonera de turista.

Vía muy recomendable, espectacular y excepcional escalada, magnífica vía, mi más sincera admiración y enhorabuena a sus prolíficos y grandes aperturistas, Mariano Lozano y Sevi.

El reequipamiento de 2005, nos parece ya obsoleto, hemos cambiado algún cordino, pero en cualquier momento petará algún otro o cualquier clavo o tornillo de la época de apertura, nosotros para prever  el eventual susto y poder seguir, y salir por arriba, llevamos una antena, aunque se nos rompió al poco de empezar, pero nos vino bien en algunos pasos.

04 diciembre, 2021

Ponoig - Rolling Stones

 Ponoig

Vía Rolling Stones                                                                                04 - 12 - 2021

1ª ascensión: J.Carlos García Gallego, enero 1982

Croquis descargado de "Maniobras de escapismo"

Vía muy conocida y bastante repetida, considerada "de las fáciles" en este sector de la pared, no obstante, tiene sus pasetes y no habrá que prestar atención en algún tramito. Para mi es la 3ª o 4ª vez que la hago, la primera a finales de los 80 con Leandro, ha llovido mucho desde entonces.

Quedamos un buen grupo: Cosme, Joaquín, en una cordada y José Manuel y yo en otra.


1er largo: 6b, 30m. Tras sortear con palitos a quien le toca, empiezo yo, por placa fisurada fácil con ligera tendencia a izquierda para situarme en la parte más lisa, bajo una fisura desplomada con algún clavito que anima, de esta fisura parte un diedro que habrá que dejar a la derecha. Me subo sobre un agujero y voy tanteando para salir a la izquierda de la fisura, para tomar las pequeñas fisuras, aquí se concentra la dificultad de este largo, que además tiene una caída muy fea en péndulo, bastante delicada de proteger. Después por tramos de la placa de la izquierda del diedro, hasta los últimos bloques que forman pequeños espolones al final. 

2º largo. 6a, 35m. Sigue José Manuel, entre bromas, en ligera travesía a la derecha, navegando un poco pues no es muy evidente y no hay mucho que sirva de referencia, con muchos bloques sospechosos. Pasa a un diedro a la derecha, donde se ve algún cordino en puentes de roca, al final del mismo, Jose intenta salir recto y tras un breve forcejeo decide descansar y colgarse del cordino del último puente de roca. De pronto sale propulsado y cae bastantes metros a plomo por el diedro. Nos quedamos todos boquiabiertos y tras preguntar por su estado, Jose responde con improperios y letanías sobre el cordino del que se ha colgado y su antiguao dueño. La primera impresión es que el cordino se ha roto, pero resulta que aun está intacto colgando de la cinta que culega en la cuerda, tras esto pensamos que se ha roto el puente de roca. Tras recuperrase, José vuelve a ascender y llega de nuevo al puente de roca, está intacto, entonces entendemos que ha pasado, el cordino estaba pasado en doble, cómo ha crecido la hierba no veía bien, y Jose ha lazado sólo una parte y el cordino se ha salido, menudo susto del 10, menos mál que ha sido una c´aída limpia. Tras pasar el susto, retomamos la s bromas y animamos el tembleque de mi compañero con comentarios típicos sobre lo aconsejable de llevar abundante papel higiénico para estos casos, y con estos ánimos, mascullando entre dientes algún improperio hacia nosotros y hacia el dueño del cordino gracioso, pasa el diedro por la derecha y sigue en travesía hasta la siguiente reunión.

3er largo, 6b/+ / A0, 15m. Continúo yo, por buena roca en general, iniciando una travesia diagonal a izquierda, hacia un destacado y desplomado diedro, cortito pero intenso. Hay muchos clavos de época, aunque alguno ya está jubilado, arrugado y con cascarillosa barba de óxido. Voy encadenando y llego a la parte final del diedro, pero cuando intento darme la vuelta para ponerme de cara a la fisura de la dercha, la cuerda se me queda por encima del cuello y no puedo sacar el brazo para tomar la fisura, al final controsionismo y equilibrio, me agarro al último clavo y coloco un friend  un poco más arriba que ya me da más tranquilidad, y sigo en libre, pasando por la fisura desplomada a  la derecha sobre una cómoda reunión, desde la que puedo observar las caras de circunstancias de mis compañeros  pasando la fina travesía hasta el diedro.

4º largo, 5+/6a, 30m. Sigue José Manuel, salienda ligeramente hacia la izquierda, entre bloques y matorral, para tomar una placa que lo conduce a un diedro, con abundante vegetación, que queda encima de nosotros. Alternando fisura y placa a ambos lados del diedro, asciende colocando piezas para proteger, A nuestra derecha podemos ver las desplomadas fisuras del largo clave de la Titanic.





5º largo, 4º, 30m. Sigo yo, pasando entre acebuches, coscojas y otros cariñosos arbustos que se me van enganchando al material que cuelga del arnés. Al final salgo recto y voy tomando una serie de fisuras entre tramos compactos de placa, muy proximo a lo que se intuye como una redondeada arista entre la terraza de la izquierda y un herboso y destacado diedro a la derecha. Tras 20 metros, veo arriba a mi izquierda unos clavos en una cortita y plantada placa, sigo y paso este tramo (el supuesto 6a del siguiente largo), tomo una serie de pequeñas cornisas que ascienden hacia la derecha y llego a una placa donde se impone una travesía. Llevo mucho roce de cuerdas y apenas me puedo mover, así que decido montar la reunión. Luego sube Cosme en cabeza de la otra cordada, por el tramo de los arbustos y a la la terraza que yo he dejado bajo a mi izquierda, al final de esta, monta la reunión sobre 2 bolts.

6º largo, 5º, 20m. Sigue José manuel, en travesía horizontal hasta tomar un destacado diedro al orto lado de los bloques, asciende este y un poco más  en ravesía a la derecha, monta la reunión sobre otro 2 bolts. Mientras tanto, Cosme me ha pasado y toma la delantera, después pasa Joaquín, quedando yo el último.

7º largo, 5º, 25m. Sigo yo, saliendo entre bloques para tomar un amplio diedro con fisura que me sitúa ya en la herbosa cornisa previa a la salida de la pared.

8º largo, 4º, 30m. Sigue José Manuel, en selvática travesia horizontal hacia la izquierda, hasta llegar a la roca más despejada que se ve cómo un espolón, bajo el imponente diedro final de la Excalibur.

9º largo, 4º+, 45m. Sigo yo, en ligera diagonal a izquierda, pasando evitando algunos  enormes bloques apilados en tramos de placa, buscando lo más evidente y compacto hasta llegar al final de la pared, sobre la arista.

Pese a ser una vía de las "faciles", se nos ha pegado bastante y se nos ha hecho larga. Ya hay ganas de un buen bocata.

 


Desde el bar, contemplamos la mole del Ponoig con las últimas horas del atardecer, mientras entre risas bromeamos y recordamos el susto de José manuel.



30 diciembre, 2018

Heroes del silencio


29 diciembre de 2018

Heroes del Silencio - Ponoig

Llega un fin de semana con pronóstico reservado...frío y lluvia para el finde. No parece que halla mucho para elegir, no obstante dejo un mensaje en el grupo de WhatsApp, y que casualidad, hay gente afín a mi preferencia por Ponoig para este día.
Quedamos  Carlos Llorca, Juan Agustín y yo. Como la cosa pinta un poco mal, vamos a una de estas vías exprés,  equipada y rapelable,  ideal para estos días adversos, la Héroes del Silencio.
En el aparcamiento hace frío y un viento que acrecienta a un más la sensación de pajarillos cubiertos con los plumas, mientras seleccionamos y preparamos el material.
Tras una subida rápida que nos hace entrar en calor, nos plantamos a pie de vía.

1er Largo, 40 m. 6a. Sube Juan, siguiendo los a veces distantes seguros y colocando alguna pieza extra, la roca está fría y los pies helados, estamos solos en todo el Ponoig, a excepción de una pareja en la ferrata. Juan llega unos matros por encima y a la derecha de la reunion de las hadas, y monta la cómoda reu que nos toca.

2º largo, 30 m. 6a+. Sigue Carlos, saliendo por una placa inicial muy apretaica, para seguir por placa gris más fácil hasta la base de otro plantado muro donde un resalte con abombe concentra la dificultad de este largo. la roca mejora y el ambiente aumenta, la cortina de agua flota sobre Sierra Helada, de momento aguanta.
3er Largo, 40 m. 6b. Sigo yo, por la izquierda de una plantada placa con agujeros, y después con mucha continuidad por placa de regletas y fisura, de roca excepcional, que disfruto como niño en la feria. Mientras, van cayendo micro gotas y el ambiente se refresca por momentos.

4º largo, 30 m. 6b/+. Sigue Carlos, saliendo por la izquierda y casi en diagonal, por un plantado muro con algún ligero abombe. Después placa fina hasta la siguiente reunión en la característica 1ª vira horizontal de las que cruzan este muro, bajo los desplomes de la Cocidito. Mientras tanto, ha empezado a llover una micronizada y helada aguanieve. La roca aun no está muy mojada, pero yo resbalo varias veces, no llego a caer pero se hace molesto mirar para arriba.

Decidimos si seguir o no, la lluvia es fina pero moja, tampoco es constante, más bien a rachas, pero se suma el frío. Carlos comenta de recuperar una cuerda fija montada para la apertura y reequipamiento de una vía: Ventisquero de la Condesa, y salgo en travesía por la vira hasta el punto donde se halla anclada la cuerda. Tras llegar veo que la cuerda hacia abajo está fraccionada en varios puntos formando una diagonal hasta la gran vira que corta las Hadas, así que vuelvo a hacer la travesía hasta mis compañeros y por unanimidad decidimos rapelar. Por hoy ha estado bien, el ambiente sugiere y llama a algo caliente en el bar.

22 diciembre, 2018

Estado Emocional

Estado Emocional


22 - 12 - 2018

1ª ascensión: José Matas y Antonio Alpáñez en 1984.

 
El croquis de ELEV-ARTE, que a mi criterio, es el que mejor detalla el trazado y la graduación de la vía

.

Vía de corte deportivo, prácticamente equipada, aunque requiere en algunos pasos, el emplazamiento de flotantes para autoprotección, si no, habrá alejes importantes en algunos tramos. Recomendables semáforo de aliens y algunos empotradores medianos.
Cuenta con línea rápeles desde el final de la pirámide, con opción de rapelar por la vira matujera de la Valencianos o casi por la misma vía en 4 rápeles, 1º de R6 a R4, 2º de R4 a izquierda de R3, 3º de R3 a R1 de Rocinante (a la derecha) y 4º de esta última al suelo. Cuidado con las cuerdas sobretodo en el 2º rápel.
Esta vía, tuve el placer de realizarla con Elías, hace unos cuantos años, en esta ocasión la combinamos, tras hacer un largo rápel, con la entretenida vía: Diversiones (6a y 6b), equipada. Una buena época que tuvimos escalando juntos y que disfrutamos en otras muchas vías de diversos lugares.
Hoy cierta prisa por volver nos decide por esta buenísima vía rápida y rapelable, ideal para escaladas exprés y de climatología reservada.
Vamos Juan Agustín, Carlos Llorca y yo. ascendemos rápidos, desde el aparcamiento y tras hacer un reparto de largos, empezamos a escalar sobre las 9:45/10:00. Juan padece dolor lumbar que le hace dudar de escalar hoy o no, aunque se equipa. Sólo yo llevo cámara, así que pocas fotos hay.




1er largo, 30m. 6c. Comienza Carlos. El inicio, sobre indicios de difusas chorreras, con un ligero abombe, que sale a buena placa, es común con Rocinante, está última continúa recta por una lisa placa asegurada con parabolts. La Estado Emocional, se desplaza a la izquierda en fina travesía sobre buena roca y aéreos pasos, apretando más, cerca de la volandera reunión.
Juan comienza de segundo, el largo, pero tras subir unos 15 metros, decide bajarse, la espalda le molesta mucho, y acabamos de empezar. Continuamos Carlos y yo, mientras Juan se queda haciendo tiempo dando un paseo y descansando en el aparcamiento.

2º largo, 40m. 6c+. Sigo yo, saliendo de la reunión un poco a la derecha, con pasos muy finos y duros. Voy bien, pero me dejo un agujero que presupongo fuera de la vía más a la derecha, intento pasar de lo que tengo, pero varios resbalones me hacen recular y colgarme. Pruebo tocando el agujero de la derecha, que al final es más una fina regleta lateral y esta vez si que llego a la fisura de la laja, aunque me vuelvo a confundir por la derecha y casi me cuesta otra reculada. Hay que leer bien estos pasos, por que después, aunque baja la intensidad, aun quedan pasos de desgaste, que van consumiendo los antebrazos. Largo excepcional.


3er largo, 40m. 6a. Continúa Carlos, saliendo ligeramente por la izquierda, para coger una pequeña vira diagonal, llena de espinosos matojos que ocultan los cantos y obligan a apretar más de lo previsto para llegar al primer parabolt y salir después de este. Despues por una buena fisura/diedro, hasta un cordino en un puente roca, donde inicia una travesía casi horizontal a derecha. Un poco más arriba y a la izquierda se ve un parabolt de la Carpe Diem. A pocos metros hacia la derecha, Carlos llega a la 3ª reunión de nuestra vía.

4º largo. 50m. 6a/+. Sigo yo, hacia la izquierda, iniciando una fina y preciosa travesía sobre muy buena roca, de regletas y gotas de agua, hasta llegar bajo un asomo de diedro que acaba entre bloques en una buena repisa. Aquí una reunión, que paso y sigo por un destacado diedro, hasta los bloques finales de la punta de la característica pirámide donde algunas otras vías. Aquí la reunión, muy cómoda, es con cadena para rápel.
No es tarde, pero Juan espera en el aparcamiento y queremos llegar pronto a casa. Decidimos bajarnos.
Los largos siguientes son:
5º largo, 30m, 6a. (Lo realizamos en la anterior escalada, Elías y yo). Común con el largo clave de la Valencianos, en travesía sobre buena y limpia roca, equipado con clavos y parabolts.

6º largo, 40m. 6b+. (Lo realizamos en la anterior escalada, Elías y yo). Largo también muy bueno, sobre roca un  tanto rojiza y más fina. pasa una sección de placa, y sige con pasos que salvan algún abombe por la izquierda para llegar a un ciego diedro final que nos deja sobre una repisa donde termina la vía. Reunión con rápel.

Iniciamos el descenso, aunque yo no recuerdo bien si bajamos hacia la Estado Emocional o hacia la Valencianos. Carlos tampoco está del todo seguro, así que decidimos bajar hacia la evidente campa fácil de la Valencianos, a costa de enredos y enganchones en el exuberante y cariñoso matorral. Un rápel limpio en diagonal a la izquierda, luego otro selvático sobre el patatal de la campa y después otro para llegar al suelo desde un puente de roca bajo la Miquel Xirimita, hasta el suelo.

Vía de 5 estrellas, enhorabuena a los aperturistas.



13 octubre, 2018

Andrómeda

Ponoig - Lomo del león

 13 de octubre de 2018

Vía: Andrómeda 220m. 6c+/A0

1ª ascensión por: Emili Perales y Manuel Bernabeu



Desde diciembre sin tocar la tapia y tras un corto pero intenso mes de deportiva, intento colarme en alguna cordada. Pienso en algunos de los más allegados, y se me ocurre contactar con Alejandro Javaloyes, compañero de cordada en muchas ocasiones, junto con José López, y que me consta que no han parado y son muchas las veces que me han animado y recientemente, para escalar.
Casualidad de casualidades, el tiempo está feo por Gredos y suspenden un viaje, quedando entre ellos para hacer algo por el Ponoig, concretamente, la Andrómeda. De primeras me dice que me puedo unir al grupo, para hacer 2 cordadas, Alejandro, José, Paco Bernal y yo. A mí se me pone cara de póker, es una vía que quería hacer desde que hice la Aravela.
En el punto de encuentro, nos vemos, después de un año, quizás más, la alegría es mutua y manifiesta, hablando se nos pega el pan, hasta que decidimos salir.
Llegamos al aparcamiento del Ponoig alrededor de las 9:00 y nos organizamos. Salimos escopetaos (sobre todo yo, ansia viva de tapia), primero por sendero, hablando y bromeando, después, tras tomar la iniciativa y pasarme a la delantera, campo a través, subiendo y bajando, jadeando y lamentando no haber seguido a Pepe, al contrario, acaba él y Paco, enmarronados siguiéndonos a Alejandro y a mí. Encima hoy, de momento, hace mucho calor.
Un rápido reparto de largos, y yo agraciado con los dos primeros, un lujo.

1er largo, 45 m. , 6b. Comienzo a unos 15-20m. a la izquierda de la Aravela, unos expansivos y algún cordino más arriba, indican el recorrido, por compacta placa gris con algún tramo vertical, donde le añade al largo un poco más de intensidad, a lo ya de por sí, bastante mantenido. Muy bueno y disfrutón. Prácticamente está equipado con clavos, espits, algún parabolt y puentes de roca con cordino de época, aunque se presta a meter seguros flotantes muy bien en los pasos con más aleje.
Sube después  Alejandro en cordada conmigo y seguidamente, Pepe, de primero, y en cordada con Paco.


Instante del volátil en el 2º largo , captado por Pepe.































2º largo, 35 m. 6c/+. Sigo yo, al tiempo que Pepe se va acercando a la 1ª reunión, un tanto incómoda, sobre todo si hay más de 2 personas en ella. Salgo por placa fina compacta, equipada principalmente con espits y parabolts, y en seguida en travesía en diagonal ascendente, hasta pasar de la roca gris con un fino paso, a la zona rojiza y crocanti, donde se concentra el tomate. Empiezo bien, con tacto y cuidado, pero apretando mucho, a pocos metros de la 2ª reunión, en pleno paso, se me va una exigua laja que me servía para levantarme sobre unos altos pies, y a volaaar. Lo vuelvo a intentar, pero me es imposible encadenar el último paso para subir a un incómodo nicho donde está la volandera 2ª reunión.





Paco hoy no se encuentra bien y tras hacer el 1er largo, decide bajarse, rapela y se lleva el material de la 2ª cordada. Pepe se una a la nuestra.











Mis compañeros empiezan la travesía disfrutando la placa gris, con un ambiente tapiero, el 1er paso apretaico lo disfrutan pero en el hojaldrillo deciden no erosionar más la roca y pasar volando de cinta en cinta.













3er largo, 27 m. ,6a+/A0. Continúa Alejandro, inicialmente por un abombado hojaldre donde para llegar al primer seguro requiere de una estatura telescópica o un buen invento como el que trae Pepe, para salir de situaciones de pánico. Después continúa por más y rico hojaldre donde tendrá que ubicar algún seguro flotante con algún pasete emocionante antes de llegar a la reunión. Esta sí que es cómoda.


















Después vamos Pepe y yo, bordeando por la izquierda el gran y característico escudo que cuelga sobre el muro de gruyere rojizo.




4º largo, 23m. 6a. Sigo yo de primero, por error de Pepe, al insinuarmelo, me tomé su palabra y aunque intentó rectificar, yo ya me puse entre el corto pero imponente diedro y la reunión. Que egoísta. Lo siento Pepe, aunque Alejandro también hubiera querido tirarle de primero, la próxima vez intentaré contener mi ansia.













La verdad que el larguito, técnico al principio, es muy aéreo y satisfactorio.



5º largo, 37m. 5+. Sigue Pepe, comenzando por una fisura diedro y protegiendo algún paso con empotrador, ya en las placas comunes con la vía Aravela, hasta llegar a un tercer clavo, donde pasando una placa hacia la derecha, toma otro corto diedro rojizo con un cordino, hasta una vira más a la derecha, donde está la 5ª reunión. Largo fácil de la vía, pero también muy disfrutón.







Tras un breve escarceo, por unanimidad y sin apenas insinuación de mis compañeros, por si quería tirarle de primero al siguiente, me pongo en la línea de salida y le arrebato sin remordimientos este largo a Alejandro, no  tengo remedio.


Ultimo desplome
6º largo, 50m. 6c+ (6a+/A0). Comienzo por placa fina y una corta diagonal a la derecha para bordear un primer abombe, por placa hacia la derecha, después un crocanti diedro hacia la izquierda, hasta la base de un desplome. Aquí se concentra la dificultad, asegurada con 3 parabolts, con unos aéreos y técnicos pasos, que no pude encadenar en su totalidad. Una buena piedra semi-empotrada en la fisura roma de la derecha, ríe clueca, empollando una desgracia, cuando empiezas a pasar la mano por el romo filo buscando algo donde morder, pero no hay, hasta alcanzar la base de una placa junto a una gran laja a la izquierda, despegada y en equilibrio, que ya, da pánico. Después una bonita sección de placa y finalmente bloques ya de salida hasta la grada de la arista.







Pepe pisando la laja, yo no quise ni rozarla




















Comenzamos a subir tras recoger cuerdas y material, y después tras descender al collado, atajamos sin ganar ni perder apenas altura, hasta enlazar con el sendero de bajada a los rápeles de la cara Este del Ponoig.
En el aparcamiento, Paco nos espera, un poco ya aburrido, tras haber dado un buen paseo recorriendo el sendero-mirador del escarpado e impresionante conjunto de las moles del Ponoig.
Una escalada y una compañía 5 estrellas, ha sido un placer volver a trepar con vosotros.
Enhorabuena a los aperturistas.