25 abril, 2026

Benicadell. Vía Espolón tumbadito, 5+, 180m.

 25 abril del 2026

Benicadell. Vía Espolón tumbadito, 5+, 180m.

1ª en 1973 por Ramón Otero y J. María Monpó


Viernes por la tarde lloviznando, y para mañana dan lluvia en toda la provincia, no mucha, pero si durante casi toda la mañana por lo que descarto escalar el sábado. Recibo una llamada de Elías, aunque ni puedo responder y al poco le devuelvo la llamada, me comenta de ir al Benicadell, que parece que es el lugar más próximo donde no se prevé lluvia continuada. Miro el parte, aunque no me convence mucho, pero quedamos.

Elías manda un punto de encuentro intermedio cerca de San Vicente, donde nos encontramos Joaquín, Elías y yo. Desde que he salido de casa está lloviendo, y así continúa cuando pasamos por Alcoy, el Benicadell lo vemos muy cubierto también. Elías decide llamar a Javi, amigo sibarita de Concentaina, para pedirle recomendación para ir a desayunar mientras escampa. En Concentaina el bar de Edu, y nos recomienda, un medio de jamón con mantequilla o de tortilla con blanco y negro entre otras sugerencias gourmet, allá vamos.

Aparcamos tras unas cuantas vueltas por delante, detrás y costados de la manzana del bar, es bastante céntrico. Sigue lloviendo, muy flojito, pero está corriendo el agua en el pavimento. El bar está lleno de gente mayor desayunando, buena señal de que la calidad está consolidada, este colectivo ya ha visto y vivido mucho y sabe de qué va el asunto.

Cuando salimos, apenas cae lluvia y el Benicadell se está despejando por momentos, una fina y espesa capa de nubes se posiciona en sus faldas mientras la escarpada cresta rocosa de su cumbre se eleva y apunta a un cielo bastante despejado, por detrás nuestro, hacia el suroeste, se ve muy cerrado y seguramente sigue lloviendo.

Poco antes de llegar a Beniarrés tomamos un camino que sube para la sierra, tras algún cruce acaba el asfalto y el camino sigue pavimentado con hormigón y se estrecha bastante, ascendiendo sinuoso entre pequeños aterrazados de almendros y olivos, por lomas y vaguadas que para evitar salirse o tocar algún pedrusco de sus márgenes obligan a giros a veces tan cerrados que requieren parar y hacer maniobra en medio de la pendiente. No apuramos el camino, en cuanto vemos un punto donde poder estacionar y poder dar la vuelta para el regreso, aparcamos.

Organizamos material y seguimos caminando camino arriba, aunque tras un centenar de metros mencionando el material por casualidad, Elías se da cuenta de que se ha dejado el casco, vuelve a por él, mientras Joaquín y yo continuamos a paso lento para esperar que nos vuelva a alcanzar, al poco oímos el coche y Elías aparece, aparcando en otro ensanche de una pista de tierra. Apuramos el camino de hormigón, después un tramo de pista de tierra entre oliveras y luego por senda, el navegador nos indicaba todo este tramo y lo enlazaba con otra pista en el otro lado de la loma, ni en bicicleta se hubiera podido circular por este tramo.

Llegamos a la parte más alta de este sendero y aquí localizamos un mojón de piedras y un estrecho vericueto que sale a la derecha entre aterrazados abandonados loma arriba en dirección a la pared, con algunos mojones más que van dando pistas de por donde pasar entre la empapada vegetación que nos deja mojados de cintura para abajo. La humedad y la subida hace que la sensación sea de calor y sudamos lo suficiente para mojarnos el resto del cuerpo.

Sigue nublado, pero con menos espesor, la roca de la pared algo húmeda no está chorreando. Localizamos el inicio de la vía por debajo de un grupo de cabras montesas que corren pared arriba, los buitres nos sobrevuelan mientras nos equipamos.



1er largo. 4º, 30m.

Comienza Elías, vemos algún bolt y cordinos que indican bien el trazado por la derecha de este destacado espolón. Inicia la escalada por tramo de placa compacta con fisura y puntualmente alguna repisa y alguna zona de roca más crocanti con algún pedrusco sospechoso. Arriba hace una pequeña travesía a derecha pasando algún arbusto y sube a un primer resalte por su lado derecho. Debajo, un enorme buitre yace inerme sobre la vegetación en una repisa, con las alas semi desplegadas, como si estuviera acechando algo escondido entre la hierba.

2º largo. 5+, 40m.

Sigue Joaquín, recto por la placa con algún tramo donde hay que prestar mucha atención a las piedras sueltas que se ofrecen como agarres. Sube un pequeño murete más vertical en la parte superior y llega a una repisa bajo otro tramo de muro fisurado bajo un filo sobresaliente. En general la vía está bastante equipada, casi todo son clavos y puentes de roca, es fácil saltarse alguno por que puede quedar mimetizado por el óxido, escondido o tapado con la hierba, y sobre todo en los primeros largos, también nos encontramos algunos bolts

3º y 4º largo, 5º y 5+, 50m.

Sigo por el muro fisurado hasta llegar bajo el destacado saliente desplomado, en un seudo diedro ciego, me salto la reunión y paso en travesía a la izquierda. Subo un primer resalte vertical y sigo en diagonal a la izquierda por un muro compacto hasta una herbosa fisura canal ligeramente desplomada, protegida con un clavo que no vi y un parabolt antes de llegar a la siguiente reunión.

 5º y 6º largo, 4º, 60m.

Continúa Elías, por una canal de bloques encajonados, hacia la izquierda, después recto por tramo de muro tumbadito y finalmente otro tramo aéreo de bloques encajados que dan mucha impresión y donde hay que estar muy atentos a lo que tocamos o ponemos el pie. Cualquiera diría que emiten señales o algo, porque en este último tramo los buitres no paraban de pasar silenciosos y bastante cerca.

Continuamos Joaquín y yo en trepada final de 25 metros de 2º con algún corto resalte, hasta una brecha en la cresta ligeramente a la derecha que nos pasa a canal del Benicadell.





Como Joaquín no ha hecho esta cumbre y hoy lo hemos tomado como un día de cardio, a propuesta de Elías decidimos continuar el tramo final de la cresta del Benicadell, que además es un ramo de misma bastante divertido y con ambiente. Organizamos material y cogemos una cuerda, 5 cintas y 3 friends. Cruzamos la canal y ascendemos por una fácil trepada hasta la cresta principal del Benicadell. Continuamos por la misma, los 300 metros finales, realizando los cortos y últimos resaltes de escalada, donde nos encontramos con otro rebaño de coloridas cabras, esta vez domésticas y que parece que han hecho de este lugar su zona, ya que las últimas veces que he hecho la cresta siempre las he visto en el mismo lugar. Finalmente, un pequeño rápel y el resalte más vertical con un corto largo de 20 m. y después unas cortas trepadas, hasta la cumbre.

Mientras recogemos aparece una chica y nos ponemos de cháchara, tras las fotos y unas risas con la simpática catalana de La Rápita, descendemos para tomar de nuevo la canal. Pasamos por el material que habíamos dejado al final de la vía y continuamos por la escarpada canal hasta poco antes de llegar a un collado que parte la cresta sur. Tomamos un vericueto marcado con algún mojón en el inicio y después por la loma buscando lo más pisado y despejado hasta llegar directamente al coche.

Esta es la vía más fácil del muro sur del Benicadell, está bastante equipada y es una buena toma de contacto para los que no hemos escalado en esta pared nunca, viene bien para controlar bajadas y el resto de vías en expectativa para próximo regreso.

Más información y croquis de esta pared: https://elcabodelocho.blogspot.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario