SAME - Virginia Diez

Peñón de Ifach


SAME - Virginia Diez

16 de diciembre de 2017


De nuevo al Peñón, hoy poca gente en el aparcamiento,el paseo está solitario, por el que caminamos raudos e impelidos por las frías rachas de viento, en carcajadas gélidas, que se burlan de la (en teoría benigna) predicción meteorológica, y precisamente vamos a la impresionante quilla de este encallado coloso, donde con fragor y violencia, el mistral, se corta y arremolina en dos flancos.





Diversos croquis recopilados por la web

Croquis de Enrique

Hoy hemos elegido esta vía, por hacer una jornada "relax" y de paso para mi, rememorar esta repetida y atípica escalada, y para Enrique, conocer esta espectacular vía, gótica y peñonera como ella sola, pese a su aparente "modesto grado". En principio parece una vía poco concurrida, y casi relegada a unos pocos coleccionistas, pero para mi, es una vía mítica y muy especial, y dentro de las clásicas del peñón, tan relevante como el diedro UBSA o la Gómez Cano, y las tres en conjunto, casi podrían componer la trilogía de las clásicas de moderada acotación, de esta vertiente del Peñón.
Como vemos, que pese a su inusual, pero lógico y audaz trazado, se nos queda un poco corta para acabar la mañana, decidimos combinarla con los 2 largos finales de la Virginia Diez, haciendo para ello, un rápel (40m.) desde la última reunión (ya en la cresta), de la Polvos Mágicos.



1er largo, semiequipado, 60m. 6b+. Empiezo yo, trepando por una serie de lasos bloques en estrado escalonado, ascendente hacia la base de la lóbrega y amplia fisura de la derecha. Las rachas de viento me encajan en la fisura, no hay mal que por bien no venga, aunque bajo, Enrique no tiene más remedio que aprovechar la tiritona para ir dándome cuerda. Paso la 1ª reunión y sigo ya de pleno en la plantada y ancha fisura, con pasos muy técnicos de fisura - chimenea, con romeral pulido, marmóreo y con un brillo berberecho un tanto repulsivo, repelente y muy "esbaroso". Cuando la cosa se suaviza, hay que hacer unos pasos en travesía a la izquierda por una placa de gotas muy adherente, hasta un arbusto (efedra), donde hay un tornillo con cadena y un puente roca, que me vuelvo a saltar (por error), continuando por una bonita, fina y adherente placa con poca protección y nulas posibilidades de aumentar esta, llego al límite del roce, al siguiente tramo del diedro, donde monto una cómoda pero muy venteada reunión con flotantes, quedándome a unos 8 metros  debajo de la 3ª reunión de parabolts.
Enrique, pese al esfuerzo empleado subiendo este largo, llega a la reunión lívido y frío, me comenta que no recuerda haber pasado tanto frío.


2º largo, semiequipado, 50m. 6a (paso inicial) después 4º. Sigue Enrique, pasando la inmediata reunión con argollas y llegando a otro gótico tramo de ancha fisura - chimenea, que tras algún forcejeo, al final saliendo por fuera, ya al cálido sol y sin rastro del implacable viento, asciende hasta pasar a una tumbada campa de placas cuarteadas y fáciles, hasta llegar a unos grandes arbustos, al pié del siguiente largo. Mientras tanto, me toca ahora a mi, sufrir la tiritona, la sensación térmica es brutal, y los cortavientos en el coche, para fiarte de la predicción.







3er largo, semiequipado, 30m. 6a+/b. Sigo yo, por una blancuzca placa de planos y romos babosos al inicio, mejorando algo poco después, por una difuminada canal de oquedades, que sin llegar a desplomar apenas, presenta un peñonero cariz. Un último paso con apretón y después 12m. de espeleo-escalada en un túnel vertical de huesudos alveolos, montando la reunión en el interior de esta cavidad gótico-surrealista, que con sus verticales y rasgadas mirillas, permiten la distante observación del mar con un mágico ambiente. Aquí el viento no se nota, incluso pasamos calor para acceder a la gruta, donde en su interior resulta agradable estar.




4º largo, semiequipado al principio, 50m. 6a (paso inicial de salida de la cueva, después 4º+). Sigue Enrique, con una pequeña travesía, hasta situarse en la tronera de salida a la pared, que inflige un raro pánico, cuando al asomarse, tras haber permanecido en la apacible comodidad del antro, se ofrece el vacío abovedado y obliga a una rara contorsión para colocarse de cara a la pared. Continúa con unos pasos muy aéreos, hasta llegar a un palmito que bordea por la derecha, dejando una antigua reunión y sigue un poco por la izquierda, por una serie de cuarteadas placas con mucho canto y fisura, que poco a poco van tumbando hasta llegar a la misma arista. Largo espectacular.


5º largo, 40m. 3º. Continúo por la arista, casi caminando a tramos, aunque usando manos y pies por la sensación de inseguridad que impone el aun racheado viento. Monto reunión sobre 2 parabolts con argolla de rápel, correspondiente a la última de la Polvos Mágicos.
De aquí un cómodo rápel de 35 - 40 metros, por la soleada y (en esta vertiente) apacible placa de la Valencianos, con tendencia a la derecha, hasta la 2ª reunión (2 parabolts con argollas) sobre una pequeña repisa de bloques. Dejamos a nuestra derecha y unos metros más arriba, los parabolts de la Virginia Diez.
Continuamos por la Virginia Diez. (últimos 2 largos en el contrafuerte), equipada totalmente con parabolts.





6º largo, 30m. 5º+/6a. Sigue Enrique, inicialmente por el diedro de la Polvos, hasta pasar una pequeña laja, y sigue hacia la derecha, por roca cascarillosa y blanquecina, vertical pero de buenos cantos, con un ligero abombe y luego un diedro rojizo más fácil hasta la reunión. De nuevo el calor sin apenas transición después del frío de esta mañana, nos hace sudar.






7º largo, 35m. 6b+. Continúo por una ambiguo diedro-canal que desploma a tramos, con pasos de continuidad y algún bloqueo más exigente, con un buen reposo intermedio, antes de acometer el siguiente tramo algo más desplomado, y con un paso clave, que nos sitúa al pié de un espectacular y aéreo diedro ya más fácil y de buena y adherente roca, que acaba en la arista.
Después continuamos en ensamble una fácil trepada de 3º entre repisas y bloques hasta arriba.

El viento ha amainado y apenas se nota, ahora es el calor el que molesta. Día atípico para una vía atípica.
Hoy aparte de padecer las imprecisiones de las predicciones meteorológicas con contrastes dispares, nos llevamos la increíble sorpresa de encontrarnos solos en la cumbre. Nadie en el paseo, nadie en la Valencianos, apenas tres cordadas en todo el peñon. Apenas 10 caminantes en la bajada. Al bajar al puerto, hasta el Drácula está cerrado, Nos resulta un sábado diferente, y hasta extraño aquí en el Peñón. Se mece en el ambiente un domingo inducido,  acaso el viento? o la fecha? 
Combinación 5 *****